La Asociación Hogar de Niños Arturo Prat, nace de la solidaridad de un grupo de señoras porteñas que el año 1922, deciden impulsar una obra de bien para mejorar las condiciones de vida de 42 niños que, por prescripción judicial, permanecían recluidos en la IVa Comisaría de Policía de Valparaíso.

Fue precisamente en ese año cuando se aprueban los estatutos de lo que se denominó “Asociación Reformatorio de Niños “Arturo Prat”, quedando su fecha de promulgación como la referencia de creación de la organización, el 22 de Agosto de 1922.

El Intendente de la Provincia de ese entonces, el Almirante Dn Salustio Valdés, fue la primera autoridad que se comprometió en estructurar e impulsar el funcionamiento formal de la organización, iniciando una secuencia de Almirantes en situación de Retiro, que se comprometieron hasta nuestros días, de forma voluntaria y ad-honórem, para la conducción y administración del Hogar. Nombres como los Almirantes Carlos Andonaegui, Juan Agustín Rodríguez y Manuel Quintana, han quedado grabados como los principales impulsores de los cimientos de una obra que se acerca a su primer Centenario.


De esta forma, los niños recibían techo, pan, abrigo, como asimismo, una educación, formación valórica, afecto y condiciones de vida dignas. Para ello en el año 1925, se adquirió la conocida Quinta Rosada del Cerro La Cruz, acomodando en esta residencia a los niños del Hogar, situación que se mantiene hasta nuestros días, desarrollando gradualmente una infraestructura que permitiera desarrollar las labores de acogida, protección y docencia básica.

Gradualmente, las conductas de ingreso de los niños fueron cambiando, y por las exigencias de atención profesional, mas especializada, la calidad de reformatorio fue derivando a partir de 1930 a un rol mas sencillo, de acogida a niños sin antecedentes judiciales, cuyos padres por sus bajos recursos, encontraban en su internación parcial en días de semana, una solución adecuada para sus disponibilidades y condiciones socioeconómicas.

El 26 de Febrero de 1937, “para la atención de escolaridad de los niños internos del Hogar” entre 7 y 21 años, se creó la Escuela Elemental Nº 86, entregando de esta forma al interior del hogar, instrucción básica hasta 8º año, la que fue ascendida a primera clase en 1967.

En el año 1968, bajo la administración del Vicealmirante(R), Manuel Quintana Oyarzún, se reformaron los estatutos, convirtiendo el reformatorio, en la institución que rige hasta hoy, la “Asociación Hogar de Niños Arturo Prat”.  

Así se inicia un período de potenciamiento de sus capacidades formativas las que en 1974 sumaron a la docencia, la enseñanza de Talleres para los internos de 7º y 8º Básico en las áreas de Mecánica, Electricidad y Carpintería, gracias a diversas donaciones recibidas de equipamiento en tales disciplinas. Esto constituyó un excelente complemento formativo, logrando habilidades muy preciadas que les permitieron continuar estudios de enseñanza media en Institutos Técnicos Profesionales como asimismo acceder a algunos de ellos, al término de su enseñanza básica, a la Escuela de Grumetes de la Armada,.

Este hecho incentivó a que los integrantes de la Armada, adhirieran con una erogación voluntaria asumiendo la calidad de socios de la entidad, generando con ello el complemento de recursos que permiten hasta nuestros días la operación  de los establecimientos de la Asociación (Hogar y Escuela). De esta forma, la institución hoy opera y se desarrolla con el aporte de socios activos, que son personas voluntarias del mundo civil y de la Armada y desde 1984, se suman los subsidios de asistencia del Estado a través del Servicio Nacional de Menores (SENAME).

Con los recursos emanados de la venta de unos terrenos en Villa Alemana, donación efectuada a la creación de la Asociación, por un filántropo regional que dispuso la reserva de su nombre, en 1980 se adquirió un terreno colindante al inicial que se tenía, donde a partir de ….. se construyeron nuevas instalaciones para la Escuela optimizando los procesos de educación tanto a los niños internos, como a otros de la comunidad residente en el Cerro La Cruz, situación que se mantiene a la fecha. El voraz incendio que afectó a Valparaíso en 2014, determinó una disminución considerable de asistencia de alumnos vecinos de la Escuela, y revertir esta situación, constituye hoy, uno de nuestros principales desafíos de gestión.

En la actualidad, ambas componentes de la Asociación, Hogar y Escuela, funcionan con recursos financieros y administraciones contables individuales separadas, e incluso conforme a la nueva normativa legal de Educación, se tramita la obtención de personalidades jurídicas independientes, como sostenedores independientes de cada organización de modo adaptarnos a las nuevas reformas educacionales que se tramitan legislativamente.